jueves, 25 de marzo de 2010

LA CARA OCULTA DE LA LUNA

miguel fernández rivero






LA CARA OCULTA DE LA LUNA






La cara oculta de la luna
© Miguel Fernández Rivero

Dibujo de portada y páginas 13, 37
© FRANLU
Retoques en este dibujo:
Miguel Fernández Rivero

Foto página 6 de:
Paulina Lavista

Dibujo contraportada del disco On a island
de David Gilmour, componente de PINK FLOYD

Edita:
Miguel Fernández Rivero
Correo Electrónico:
mfernanrive@hotmail.com

Composición e impresión:

ISBN:
Depósito Legal:




El lunático está en la hierba.
El lunático está en la hierba
recordando juegos,
y guirnaldas de margaritas y risas…

Y si no hay sitio en la colina
y si tu cabeza explota también
con oscuros presagios,
nos veremos en el lado oculto de la luna.

El lunático está en mi cabeza.
El lunático está en mi cabeza…


Roger Waters





PRÓLOGO


Hoy, en un acto de rebeldía, arrojo a vuestros ojos el reflejo que dejaron sobre aquellas sendas las huellas del viajero.
Tomad las huellas del viajero en vuestros ojos y gritadlas, gritadlas al viento con vuestros labios crispados como puños. Gritad las huellas del viajero con vuestras manos sedientas como labios.
Tomad las huellas en vuestras manos y gritadlas al viento como versos robados al viajero.
Tomad esos versos y lanzadlos como piedras encendidas contra los muros de sombras que nos aprisionan en el silencio.
El viajero errante cruzó una noche por mi cerebro y desde entonces estoy buscando sus huellas por los páramos del insomnio.
Pero estos versos no son las huellas del viajero. Estos versos son el rumor grotesco de la danza del lunático. Estos versos son el eco de las huellas que el aprendiz de brujo dejó sobre la piel desnuda de mis quimeras. Estos versos son los vestigios con los que el FLUIDO ROSA impregno mis momentos más lunáticos.
Tomad en vuestros ojos el reflejo que dejaron sobre la carne trémula de mis noches las huellas del lunático.
El lunático danza sobre la hierba y se ríe, y grita, y escupe al mundo. Ese mundo que baila embriagado por la dulce melodía de los mercaderes de sueños. De ese mundo sumiso que no grita, ni se ríe, ni danza a la luz de la luna.
El mundo tiene miedo a la cara oculta de la luna, el mundo tiene miedo a la locura. El hombre teme a la cara oculta de la luna. El hombre se siente seguro a la luz de la cara visible de la luna. Pero el hombre no sabe que la luna es una consumada fingidora, una bruja que nos miente y nos hechiza con su hermoso rostro de diosa. El hombre no sabe que la belleza de esa cara que la luna nos muestra es falsa, es una belleza prestada por la luz del astro.
La cara visible de la luna nos ata a la servidumbre de la cordura, una cordura fabricada a imagen y semejanza de los intereses de los Señores.
En el lado oculto de la luna no existen las ataduras, no existen los mitos, ni los Dioses forjados a peso de culpas y temores.
En la cara oculta de la luna sólo existe el hombre en estado puro y animal, el hombre libre de tabúes, de reglas, creencias; el hombre libre de miedos.
El hombre escupe al mundo y le grita, y se ríe de él danzando sobre la hierba, descalzo y desnudo como el lunático que habita la cara oculta de la luna.
El lunático cruzó una noche por mi cerebro y desde entonces estoy buscando sus huellas, desde entonces estoy rompiendo mis versos contra los ojos que no gritan. Este es mi grito y este es mi golpe contra los muros del silencio. Mis labios, crispados como puños, quieren destrozar las tablas que rigen la belleza; mas mis ojos, sedientos como labios, solo quieren la belleza. He aquí la ira de mis ojos, el grito de mis labios, el azote de mis manos.







CANTO INICIAL



LA CARA OCULTA DE LA LUNA



Te veré en la cara
oculta de la luna,
en la sombra sagrada
de la eterna locura.

Allí tras las montañas
beberé de tu sangre.

Te veré en la estela
del viajero errante,
sentado en las estrellas
gritando tus mensajes.

Te veré en la absurda
prisión de mi cabeza.






CARA

A




CANTO PRIMERO


{a} HABLAME



1 Cómo recoger mis sombras
en la luz de tu mirada.

2 Tu mirada,
tu lunática
mirada de brujo.
¡Dime¡
Cómo atrapar tu mirada
en las redes de mis sueños.
¡Háblame¡ ¡Háblame!
cuéntame
el secreto de los astros,
desvélame los misterios
del universo.
Viajero,
eterno viajero, dime
cómo atrapar los sueños.

3 ¡Dime¡
háblame del mundo.
Así, casi sin palabras,
en voz baja,
lentamente,
como rozando el silencio,
háblame del hombre.
¡Dime¡
Cómo recoger sus huellas
sin profanar los caminos.





{b} RESPIRAR



1 El viento cruza las llanuras del miedo.

2 Todo se detiene.
Se escuchan los pasos,
el caminar del hombre.
El fatigado
vagabundear
del hombre por los caminos,
sin aliento,
sin aire que respirar.

3 Se escucha el crujir de los sueños del hombre.
El cansancio de los días
adherido
a sus huesos,
el agobio de la vida;
esa vida que le lleva a la muerte.

4 Todo se detiene
cuando el hombre grita.

5 Por las llanuras del miedo
cruza un viento
que arrastra el dolor de los pueblos.
La vida
es un siniestro río.
Un río de sangre
que día a día crece.
La vida, la muerte.
La lucha por la vida
se torna muerte.

6 El cansancio de los huesos,
la fatiga
de la carne
invadiendo todo el cuerpo.
El cansancio de las manos detenidas
como tristes palomas
que ya no vuelan.

La angustia de los ojos
rotos, vencidos,
de los ojos que ya no desnudan sueños.

7 Los ojos del hombre
que busca la luz.
Los ojos del hombre
que sufre y no grita.

8 Del hombre que se detiene a respirar,
a respirar luz, vida,
y no respira.
La angustia de los ojos
del hombre roto,
del hombre que deja el grito
y detiene
sus pasos.
Del hombre que cierra sus ojos
y detiene sus manos
sin luz, sin aire
que respirar.

Del hombre sin aliento
que busca sus pasos.
Todo se detiene.

9 La vida cruza las llanuras del miedo.






CANTO SEGUNDO




EN CAMINO



1 El viajero conoce
el canto de los vientos,
las palabras ocultas bajo el polvo,
el rumor de los pasos sin regreso.

2 El viajero conoce los caminos
que se pierden entre las brumas,
conoce los misterios
que la luna guarda en su cara
oculta. El viajero sabe
el secreto que callan las estrellas,
conoce el lenguaje
antiguo de los vientos,
el camino que no regresa,
los sueños que le roban
la razón a la mente.


3 Él sabe, él conoce los mundos
del silencio. La luz fría del silencio
el viajero conoce.




CANTO TERCERO



TIEMPO



1 Por los rastrojos del tiempo
vaga la sombra del hombre.

2 Las ciudades, como extraños
navíos que surcan la noche,
abiertas de puertas
y de ventanas que miran
hacia dentro,
sienten miedo de las sombras
y encienden sus luces.

3 Las ciudades
cubiertas de ojos,
llenas de rostros furtivos
y de cuerpos que se esfuman
en las nieblas. Las ciudades
que se arrastran por el mundo
cargadas de hombres
sin tiempo, sin tiempo.
Esas ciudades desnudas
se arropan con su miseria
y ocultan su angustia
tras la luz de falsos sueños.

4 Las ciudades del silencio,
esas que se extienden
por los rastrojos del tiempo
dejando un rastro de casas
pobres y pequeñas,
un rastro de viejos templos
y de lujosos palacios
declarados patrimonio
de la Humanidad.
Esas ciudades sin aire,
sin aire y sin tiempo,
sin tiempo. Esas ciudades
traspasadas por el grito
de sus puertas
y sus ventanas hambrientas.

5 Estas ciudades del miedo
que habitan la piel del hombre,
estas ciudades extrañas
ancladas al lodo
de los siglos,
como viejas naves.

6 Esas ciudades sin luna
que alargan sus noches
por los rastrojos del tiempo.





CANTO CUARTO



RESPIRAR {repetición}



Detener los pasos,
cerrar los ojos
y mirarse las manos.
Detenerse
a respirar luz, vida.
Detenerse,
cerrar los puños
y escuchar los pasos.

Dejar el grito y respirar el aire.

Detener los ojos,
cerrar las manos
y mirar en los pasos.
Respirar,
detener las manos
y respirar.

Alzar los puños,
luchar por la vida.

Respirar y volver de nuevo al grito.





CANTO QUINTO




UN GRAN ESPECTACULO EN EL CIELO



1 Este viento que entra por mis ojos
va construyendo nidos en mi alma,
este viento
construye nidos,
este viento;
el viento.
Este viento, viajero de los tiempos,
incuba sueños.

2 Me detengo al filo de la locura,
desgarro mis ojos y contemplo
un gran espectáculo en el cielo.

3 El hechicero
gritó mi nombre,
gritó
la forma de mi cuerpo
y mi sombra
se aferró a la vida,
gritó huellas
y surgieron los caminos
que devoran mis pasos

4 En aquel claro de luna,
en aquel grito
que disipa a la locura,
en aquel viento que entra por mis ojos
vi
un gran espectáculo en el cielo.






CARA

B





CANTO 5



DINERO



La ciudad es un grito
que devora los sueños,
un vendaval de ojos
que recorre las calles
y fabrica los mitos.

Hechizado, el hombre
se somete al dinero.

Mirad a ese mendigo,
huérfano del progreso,
perdido entre escombros
mientras estas ciudades
adoran a sus mitos.

Hechizado, el hombre
se somete al dinero.

Hay un extraño brillo
que domina el juego,
un brillo poderoso
y un rumor de metales
que alimenta los mitos.

Hechizado, el hombre
se somete al dinero.




CANTO 4





NOSOTROS Y ELLOS



1 ¿Cómo callar el grito de mis manos?

2 Ellos siempre callados
guardando sus secretos
y nosotros siempre gritando,
gritando nuestro agobio.

3 No, ellos no conocen nuestros nombres,
ni siquiera conocen nuestro rostro.
Ellos sólo conocen nuestras manos.

Nosotros sí conocemos sus nombres,
el rumor de sus pasos y sus rostros.
Pero no conocemos sus frías manos.

4 Nosotros y ellos, somos animales
de distinto rebaño,
sólo animales.
Ellos; animales sedientos
de nuestra sangre,
y nosotros; hambrientos animales
gastando nuestras vidas
a cambio del sustento.

5 Negro y blanco, nosotros y ellos.
Blanco sobre negro, luz entre sombras.

6 Mientras la vida duela en mis ojos
el grito de mis manos ¿Quién lo calla?



CANTO 3





ALGÚN COLOR QUE TE GUSTE



1 Estos muros de tu mente
que retienen al recluso,

estos muros que la vida
ante los sueños levanta.

Estas sombras en los muros
que te miran y te acosan.

Estos muros de la mente
en que se quiebran tus alas.

2 Esos extraños espejos
que mienten sin piedad.

Esos espejos que siempre
te miran y siempre fingen.

Y tú entre esos muros
atado a estos espejos

como un reflejo y sin alas
para alcanzar los sueños.

3 Desde este lugar sin nombre
quedan lejos las estrellas

y apenas se ve la luna,
mas tú puedes elegir

algún color que te guste
y dejar que se derriben

todos los templos del hombre.
Todos los muros del tiempo.





CANTO 2



CEREBRO DAÑADO


1 Este viento que entra por mis ojos
destruye los nidos
de la razón.

2 En noches como estas
admito haber soñado
con la palabra y el verso
desgarrando mis labios.

3 Más allá de las sombras
que devoran al hombre,
en el silencio de los días,
adormecida
sobre el regazo cálido
de las musas, germina la palabra
que habrá de forjar
el canto de los mundos.

4 El hechicero entró en mi mente
pronunciando sus conjuros.
Gritando
mi nombre,
penetró en mi cerebro
y dejó su palabra entre mis sueños.
El hechicero robó
las llaves
que custodiaban los templos del hombre.

5 En noches como estas
admito haber soñado
con la palabra y el verso
desgarrando mis labios.


6 En noches como esta te he pensado.



CANTO 1




ECLIPSE



¿Cómo recoger todas las miradas
en una sola palabra?
Dime, tú que conoces los caminos,
tú que disipas las sombras
con la luz de tu voz, tú que me nombras
en el rumor de tus huellas,
¿cómo atrapar los sueños con mis manos?
Dime, eterno viajero,
tú que conoces esta cara oculta
de la luna, tú que sabes
los conjuros que rompen los hechizos,
tú que eclipsas mi mente,
¿cómo recoger todas las palabras
en una sola mirada?



CANTO FINAL




{a} EL APRENDIZ DE BRUJO



1 El grito de mis manos
se apaga entre las sombras.

2 Estas manos extrañas
como aves de la noche
que gritan a la luna
llena. Manos desnudas
que rompen los espejos;
esos que siempre mienten.

3 El grito de las sombras
detenido en mis manos.

4 El aprendiz de brujo
cruzó por mi cerebro
sembrando su semilla
en las absurdas praderas
donde habitan los sueños.
Cruzó por mi cerebro
el aprendiz de brujo
y mis manos gritaron;
te veré en la cara
oculta de la luna,
allí donde no mienten
los espejos del mundo.

5 El grito de mis manos
se rompe contra el alba.

Pero sin luz de luna,

¿cómo atrapar los sueños
sin perderse en las sombras?







{b} PINK FLOYD



1 La nave emprende viaje a las estrellas.

2 El fluido rosa flota en el viento
y cae sobre mi mente
como una dulce lluvia que excita
los sentidos. La luz se torna espesa,
resbala por mi piel
desatando quimeras.

3 La máquina está en movimiento,
escucha su latido.

4 El fluido rosa flota en el viento
como un destello y cae sobre mi mente.
La música resuena
bajo mi piel y fluye por mis poros
levitando mi cuerpo,
desatando quimeras.

5 Nick golpea sus bombos. Por las cuatro
cuerdas vagabundea Roger Waters.
Los teclados devoran
las manos a Richard
y Syd Barret se esfuma por los cósmicos
senderos que le llevan a la cara
oculta de la luna.

6 David sube a la nave psicodélica
y sus manos desnudan las guitarras.

7 Escucha su latido,
la máquina está en movimiento

8 La nave emprende viaje a las estrellas.





La Cara Oculta De La Luna
se terminó de imprimir
el día 23 de Mayo de 2008,
35 años después de
DARK SIDE OF THE MOON

jueves, 18 de marzo de 2010

LA PALABRA QUE NO CESA

miguel fernández rivero









LA PALABRA QUE NO CESA
(84 poemigas y un poema)









EDICIONES
El Pájaro Azul

Apdo. 212
41530-Morón de la Frontera
Sevilla
Correo electrónico: mfernanrive@hotmail.com

( c ) Miguel Fernández Rivero

Diseño/Ilustraciones:
( c ) Miguel Fernández Rivero

Cubierta:
Tabla cuneiforme de la fundación
de Babilonia, siglo XVII a. C.

ISBN: 84-609-9443-0

Depósito Legal: SE-0350-06









Mi
agradecimiento
a Luis Eduardo Aute,
por prestarme su palabra
P O E M I G A,
con la que da nombre a los
pequeños poemas de su
libro-disco
Animal.


GRACIAS
LUIS






En enero del año 1992, sin saber el cómo
ni el porqué, surgió el primer poemiga,
sin sospechar siquiera que así se
llamaría pasado el tiempo. Y
sin saber cómo y de qué
forma estas motas de
polvo, migajas de
poemas, se fueron
pegando a la piel
de mis días,
para
convertirse
en este hatillo
de vagamundo
en el que el errante
guardaba todo aquello
que fue abandonado o entregado
al olvido por inservible o insignificante.
Motas de polvo, migajas de poemas que al aproximarse
el final del camino terminarían
convirtiéndose en su gran tesoro.




POEMIGA:

Poema al que por su pequeñez o brevedad
se le considera una miga.

Migaja o miga que se desprende de un
poema y que al ser rescatada del olvido
toma vida propia.




P R Ó L O G O








A veces bueno es desandar el camino jamás andado y sentir en los ojos el sabor de aquellas huellas que nuestros pies nunca llegaron a dejar sobre el polvo de los caminos.

Yo soy el hombre que juega a ser poeta. Yo no soy el poeta, el poeta es un viajero que a veces cruza por estos campos en los que habito, siembra su luz en mis labios y después se oculta entre mis sombras.
Yo soy el hombre, el caminante, el aprendiz de poeta que busca entre las arenas del tiempo el rastro, casi imperceptible, de las huellas del viajero.
Mas hoy, al desandar el camino, en el rastro que dejaron mis propias huellas, vuelvo a encontrar restos, migajas de poemas esparcidas sobre las arenas de mis días.

Esas migajas de poemas son estos POEMIGAS que hoy, en un acto de rebeldía, arrojo a tus ojos.




POEMIGA




Ahí van estas migas
para hormigas
amigas…

y enemigas.

Y a las meigas
alguna migaja
de más.



L. E. Aute




I la palabra gira en el tiempo






L U N A





U N O




La palabra


gira en el tiempo


como un antiguo rito


que jamás se olvida.




D O S




Nunca busques tu imagen


en los espejos,


búscala


en los labios del hombre.




T R E S




No hay silencio que romper,


(el silencio es sagrado)


sólo hay palabras que decir


para llenarlo.




C U A T R O




Siembra la luz en tu voz,


y tus ojos


contemplarán la verdad.




C I N C O




En el inmenso silencio


de estos días,


germinará la palabra


que habrá de forjar


el canto del mundo




S E I S




Jamás retengas


tu voz entre los labios;


déjala en el viento


y serás libre.




S I E T E




Todo el silencio


del mundo


pasa por mi alma.






I I van desgastando la piel del hombre






M A R T E




U N O




Un día


el universo tuvo un sueño


y lo depositó


sobre la piel del mundo.




D O S




El hombre


es un grito


que hiere al universo.




T R E S




Las estrellas


tiemblan de miedo


si el hombre las mira.




C U A T R O




Los días


golpean sin cesar


las costas del tiempo


y van desgastando


la piel del hombre.




C I N C 0




Se han quebrado


los últimos espejos


que sostenían


la imagen del hombre.




S E I S




Acomodado


en el putrefacto sillón


de la opulencia,


el hombre pierde su tiempo


en devorar, ávidamente,


los días de su vida.




S I E T E




Tras el espejo


el hombre tiembla y gime


como un perro sin amo.




O C H O




Los espejos rotos


esparcen sobre el mundo


las ilusiones del hombre.




N U E V E




Los días se rompen


contra el violento filo


de la tarde.




D I E Z




La vida se nos escapa


por las grietas


del tiempo.




O N C E




Tras los muros de la niebla


se encuentra el mañana,


al que, como siempre,


volveremos a llegar


con retraso.




D O C E




El tiempo


araña sin piedad


mi piel.




T R E C E




Por las grietas del tiempo


se nos pierden los sueños.




C A T O R C E




Hoy


sólo es el ayer


del mañana.






I I I hace años que hurgo entre mis huesos






M E R C U R I O




U N O




Hoy vengo


a escribir mi nombre


sobre las arenas


del tiempo.




D O S




Yo soy el leve rumor


de una luz


que cruza el universo.




T R E S




A este mundo


fui arrojado;


mas


aún no sé si existo.




C U A T R O




Con mi mano izquierda


sostengo el silencio


del mundo,


con mi mano derecha


la soledad del hombre.




C I N C O




A veces


la hambrienta noche


cae sobre mí


y devora mi sombra.




S E I S




El silencio


del mundo me envuelve


y ahoga el eco


de mi voz.




S I E T E




Las manos se me pierden


entre los sueños


que pueblan los rincones


de mi vida.




O C H O




Anoche


me hirieron los sueños


con sus frías navajas.




N U E V E




Perdí tanto por los caminos


que hoy


apenas si logro encontrarme


entre mis ruinas.




D I E Z




La noche,


con su invisible mano,


hurga entre mis huesos


buscando mi alma


para devorarla.




O N C E




Tras de mí


(en el oscuro túnel del ayer)


aún se oyen mis pasos,


como la presencia


de un extraño.




D O C E




Sobre el débil borde


de un suspiro


abandono


la piel de mis sueños.




T R E C E




Hace años que hurgo


entre mis huesos


buscando a ese extraño


que llevo dentro.




C A T O R C E




Los recuerdos


son el gusano enorme


que se alimenta


de nuestras vidas.




Q U I N C E




Me afligen más


las noches por vivir


que todos los días


ya vividos.




D I E C I S É I S




Al filo del ocaso


me siento a descansar


las huellas de mis pasos.




D I E C I S I E T E




La vida se me escapa


por los pliegues del viento


y yo aún me pregunto


si existo.




D I E C I O C H O




A veces


dejo este cuerpo en que habito


e intento tocar al hombre


que jamás seré.




D I E C I N U E V E




El universo


fue creado para mí


esta mañana.




V E I N T E




Sobre mi piel llevo


prendido el aroma


de todos mis días.




V E I N T I U N O




Si algún día he de nacer


quiero hacerlo


como todo animal:


completamente desnudo.






I V sólo tengo un dolor y una herida






J Ú P I T E R




E L P O E M A




NADIE




Yo no soy nadie.

Nadie me busque
ni pregunte mi nombre.
No hacedme representar otra cosa.

No busquéis mi cuerpo
junto a ninguna sombra
ni pidáis un rostro
al que atarme.

Nadie me busque
junto a las viejas
estatuas de los hombres,
ni bajo las banderas
de su vana hegemonía.

Por que yo no soy nadie.

Aquí estoy, en medio de la noche,
hombre desnudo
sin nada en mis manos.
Nada me pertenece
y nada tengo.

Sólo tengo un dolor
y una herida,
esa inmensa herida
por la que brota
la sangre de mis noches.

Nadie me nombre, ni me pida versos.

Sólo puedo daros mi sangre
y estas criaturas
nacidas de esas noches.
El sabor de mis lágrimas
es para mí,
me pertenece,
ese es mi gran tesoro,
la posesión
que al ocaso de mis días
me dará la certeza
de haber vivido.

No me pidáis nada más, pues nada tengo,
ni pronunciéis mi nombre.
Nadie me busque;

yo no soy nadie.






V admito haber soñado






V E N U S




U N O




La tarde


huye por los campos


como un animal


herido.




D O S




Yo soy el hombre,


el caminante,


el aprendiz de poeta


que busca entre


las arenas del tiempo


el tenue rastro


que dejaron las huellas del viajero.




T R E S




Yo soy el árbol

y estos versos mis hojas.

Brisa de otoño.




C U A T R O




En noches como estas


admito haber soñado


con la palabra y el verso


desgarrando mis labios.




C I N C O




Yo soy el árbol sin hojas,


peine del viento. El viejo


árbol sin fruto ni sombra


bajo el que sueña el viajero.




S E I S




Nada he perdido,


mi voz hecha palabra


alza el vuelo.




S I E T E




Admito haber soñado


y al soñar vi mis manos


atrapando mis sueños.




O C H O




A veces


la palabra duele


y el alma


es una paloma herida.




N U E V E




Grite el poeta


y cante el pueblo.


Que la voz del pueblo robe


los versos de los poetas


y como piedras


los arroje al viento.




D I E Z




A veces


escucho una voz,


tal vez muy antigua,


que me dice al oído;


tan grande será,


algún día,


la verdad del hombre


que apenas si cabrá


en el ojo de un pez.




O N C E




El hombre


es el incansable guerrero


que lucha contra el tiempo




D O C E




Hoy me duelen los ojos


de buscarme en los espejos


y encontrar siempre


a este animal hambriento.




T R E C E




La carcoma de los días


va devorando mi piel.




C A T O R C E




El viento duele.


En las noches del mundo


ya nadie duerme.




Q U I N C E




Hijos del barro


al filo de la nada,


rumor del Kosmos.




D I E C I S É I S




Yo sólo soy el aprendiz de poeta,


un pobre diablo


perdido en sus quimeras.




D I E C I S I E T E




Sostén mi grito


en tus labios


por un momento


y después,


haciéndolo tuyo,


lánzalo al viento.




D I E C I O C H O




Yo no soy el canto,


ni mi voz es la palabra.


Sólo soy el árbol


que entrega sus hojas


al viento.




D I E C I N U E V E




Mis versos son las hojas


que el viento esparcirá


por las edades del mundo.




V E I N T E




Buscan mis manos


entre las hojas secas.


Rumor de pasos.




V E I N T I U N O




Más allá de las sombras

que devoran al hombre,

en el silencio de los días,

adormecida

sobre el regazo cálido

de las musas, germina la palabra

que habrá de forjar

el canto de los mundos.






V I estos versos tan parecidos a hojas






S A T U R N O




U N O




La luz hace temblar


a las hojas del árbol


donde habitan las musas.




D O S




Retener la luz en sus manos


y devorar las sombras con sus ojos:


trabajos del poeta.




T R E S




Yo soy el árbol


y estos versos


las hojas que adecentan


mi desnudez.




C U A T R O




Vino el viento a mis oídos


y me dejó


el canto de los mundos.




C I N C O




La poesía es ave de luz


que a veces baja


y toca levemente


la piel del alma.




S E I S




Estos versos,


tan parecidos a hojas,


¿qué viento los llevará?




S I E T E




Por las sendas de los sueños


se dilata el eco


de las huellas de las musas.




O C H O




La poesía


tapa las grietas


del alma.




N U E V E




Con la mano del alba,


húmeda y suave,


el universo


desnudó a la noche.




D I E Z




Sobre el mar reseco del heno


las tardes del estío


crujen


como si fuesen a romperse.




O N C E




Mas el fruto del silencio


serán estos versos,


que la luz del tiempo


volverá hojas al viento.




D O C E




Y estas hojas al viento,


tan parecidas a pájaros,


¿sobre qué labios caerán?




T R E C E




Sobre la última piedra


del universo


(horrible agonía)


dormitan mis mariposas.




C A T O R C E




Cuando el poeta calla


se detiene el tiempo.






V I I el rumor de unos pasos






SOL




U N O




En la desnudez del mundo,


dentro de su espejo,


tiembla el hombre.




D O S




De repente


la vida duele en los ojos


y un grito de ira


se ahoga en la garganta.




T R E S




La verdad


sólo es un fantasma


al que cada cual


viste con sus propias ropas.




C U A T R O




En este teatro del mundo


nadie es tan bueno como parece,


ni tan malvado como dicen.




C I N C O




El hombre


cuando envejece


olvida todas sus máscaras.




S E I S




Al ocaso de nuestros días


sólo nos quedará


el rumor de unos pasos.




S I E T E




Estas hojas de otoño


y estos días furtivos


que escapan de mis manos.






E P Í L O G O




LA POESÍA ES PALABRA

L. Eduardo Aute
Miguel Fernández


La poesía es palabra
que hiere al silencio,
que vela despierta
en el pensamiento.
La poesía es palabra
de un niño sediento
que toma conciencia
de que está viviendo.


La poesía es palabra
que vuela en el tiempo,
que mueve las piedras
y besa los cuerpos.
La poesía es palabra
que se vuelve fuego
que debe alumbrar
los caminos nuevos.







Colección: El Errante
nº 1


Miguel Fernández Rivero:
La palabra que no cesa















Este libro terminóse de imprimir
el día 5146
del comienzo de su gestación.
Días
que fueron escribiendo sus versos
a la par
que fueron consumiendo mi tiempo.