miguel fernández rivero
LA CARA OCULTA DE LA LUNA
La cara oculta de la luna
© Miguel Fernández Rivero
Dibujo de portada y páginas 13, 37
© FRANLU
Retoques en este dibujo:
Miguel Fernández Rivero
Foto página 6 de:
Paulina Lavista
Dibujo contraportada del disco On a island
de David Gilmour, componente de PINK FLOYD
Edita:
Miguel Fernández Rivero
Correo Electrónico:
mfernanrive@hotmail.com
Composición e impresión:
ISBN:
Depósito Legal:
El lunático está en la hierba.
El lunático está en la hierba
recordando juegos,
y guirnaldas de margaritas y risas…
Y si no hay sitio en la colina
y si tu cabeza explota también
con oscuros presagios,
nos veremos en el lado oculto de la luna.
El lunático está en mi cabeza.
El lunático está en mi cabeza…
Roger Waters
PRÓLOGO
Hoy, en un acto de rebeldía, arrojo a vuestros ojos el reflejo que dejaron sobre aquellas sendas las huellas del viajero.
Tomad las huellas del viajero en vuestros ojos y gritadlas, gritadlas al viento con vuestros labios crispados como puños. Gritad las huellas del viajero con vuestras manos sedientas como labios.
Tomad las huellas en vuestras manos y gritadlas al viento como versos robados al viajero.
Tomad esos versos y lanzadlos como piedras encendidas contra los muros de sombras que nos aprisionan en el silencio.
El viajero errante cruzó una noche por mi cerebro y desde entonces estoy buscando sus huellas por los páramos del insomnio.
Pero estos versos no son las huellas del viajero. Estos versos son el rumor grotesco de la danza del lunático. Estos versos son el eco de las huellas que el aprendiz de brujo dejó sobre la piel desnuda de mis quimeras. Estos versos son los vestigios con los que el FLUIDO ROSA impregno mis momentos más lunáticos.
Tomad en vuestros ojos el reflejo que dejaron sobre la carne trémula de mis noches las huellas del lunático.
El lunático danza sobre la hierba y se ríe, y grita, y escupe al mundo. Ese mundo que baila embriagado por la dulce melodía de los mercaderes de sueños. De ese mundo sumiso que no grita, ni se ríe, ni danza a la luz de la luna.
El mundo tiene miedo a la cara oculta de la luna, el mundo tiene miedo a la locura. El hombre teme a la cara oculta de la luna. El hombre se siente seguro a la luz de la cara visible de la luna. Pero el hombre no sabe que la luna es una consumada fingidora, una bruja que nos miente y nos hechiza con su hermoso rostro de diosa. El hombre no sabe que la belleza de esa cara que la luna nos muestra es falsa, es una belleza prestada por la luz del astro.
La cara visible de la luna nos ata a la servidumbre de la cordura, una cordura fabricada a imagen y semejanza de los intereses de los Señores.
En el lado oculto de la luna no existen las ataduras, no existen los mitos, ni los Dioses forjados a peso de culpas y temores.
En la cara oculta de la luna sólo existe el hombre en estado puro y animal, el hombre libre de tabúes, de reglas, creencias; el hombre libre de miedos.
El hombre escupe al mundo y le grita, y se ríe de él danzando sobre la hierba, descalzo y desnudo como el lunático que habita la cara oculta de la luna.
El lunático cruzó una noche por mi cerebro y desde entonces estoy buscando sus huellas, desde entonces estoy rompiendo mis versos contra los ojos que no gritan. Este es mi grito y este es mi golpe contra los muros del silencio. Mis labios, crispados como puños, quieren destrozar las tablas que rigen la belleza; mas mis ojos, sedientos como labios, solo quieren la belleza. He aquí la ira de mis ojos, el grito de mis labios, el azote de mis manos.
CANTO INICIAL
LA CARA OCULTA DE LA LUNA
Te veré en la cara
oculta de la luna,
en la sombra sagrada
de la eterna locura.
Allí tras las montañas
beberé de tu sangre.
Te veré en la estela
del viajero errante,
sentado en las estrellas
gritando tus mensajes.
Te veré en la absurda
prisión de mi cabeza.
CARA
A
CANTO PRIMERO
{a} HABLAME
1 Cómo recoger mis sombras
en la luz de tu mirada.
2 Tu mirada,
tu lunática
mirada de brujo.
¡Dime¡
Cómo atrapar tu mirada
en las redes de mis sueños.
¡Háblame¡ ¡Háblame!
cuéntame
el secreto de los astros,
desvélame los misterios
del universo.
Viajero,
eterno viajero, dime
cómo atrapar los sueños.
3 ¡Dime¡
háblame del mundo.
Así, casi sin palabras,
en voz baja,
lentamente,
como rozando el silencio,
háblame del hombre.
¡Dime¡
Cómo recoger sus huellas
sin profanar los caminos.
{b} RESPIRAR
1 El viento cruza las llanuras del miedo.
2 Todo se detiene.
Se escuchan los pasos,
el caminar del hombre.
El fatigado
vagabundear
del hombre por los caminos,
sin aliento,
sin aire que respirar.
3 Se escucha el crujir de los sueños del hombre.
El cansancio de los días
adherido
a sus huesos,
el agobio de la vida;
esa vida que le lleva a la muerte.
4 Todo se detiene
cuando el hombre grita.
5 Por las llanuras del miedo
cruza un viento
que arrastra el dolor de los pueblos.
La vida
es un siniestro río.
Un río de sangre
que día a día crece.
La vida, la muerte.
La lucha por la vida
se torna muerte.
6 El cansancio de los huesos,
la fatiga
de la carne
invadiendo todo el cuerpo.
El cansancio de las manos detenidas
como tristes palomas
que ya no vuelan.
La angustia de los ojos
rotos, vencidos,
de los ojos que ya no desnudan sueños.
7 Los ojos del hombre
que busca la luz.
Los ojos del hombre
que sufre y no grita.
8 Del hombre que se detiene a respirar,
a respirar luz, vida,
y no respira.
La angustia de los ojos
del hombre roto,
del hombre que deja el grito
y detiene
sus pasos.
Del hombre que cierra sus ojos
y detiene sus manos
sin luz, sin aire
que respirar.
Del hombre sin aliento
que busca sus pasos.
Todo se detiene.
9 La vida cruza las llanuras del miedo.
CANTO SEGUNDO
EN CAMINO
1 El viajero conoce
el canto de los vientos,
las palabras ocultas bajo el polvo,
el rumor de los pasos sin regreso.
2 El viajero conoce los caminos
que se pierden entre las brumas,
conoce los misterios
que la luna guarda en su cara
oculta. El viajero sabe
el secreto que callan las estrellas,
conoce el lenguaje
antiguo de los vientos,
el camino que no regresa,
los sueños que le roban
la razón a la mente.
3 Él sabe, él conoce los mundos
del silencio. La luz fría del silencio
el viajero conoce.
CANTO TERCERO
TIEMPO
1 Por los rastrojos del tiempo
vaga la sombra del hombre.
2 Las ciudades, como extraños
navíos que surcan la noche,
abiertas de puertas
y de ventanas que miran
hacia dentro,
sienten miedo de las sombras
y encienden sus luces.
3 Las ciudades
cubiertas de ojos,
llenas de rostros furtivos
y de cuerpos que se esfuman
en las nieblas. Las ciudades
que se arrastran por el mundo
cargadas de hombres
sin tiempo, sin tiempo.
Esas ciudades desnudas
se arropan con su miseria
y ocultan su angustia
tras la luz de falsos sueños.
4 Las ciudades del silencio,
esas que se extienden
por los rastrojos del tiempo
dejando un rastro de casas
pobres y pequeñas,
un rastro de viejos templos
y de lujosos palacios
declarados patrimonio
de la Humanidad.
Esas ciudades sin aire,
sin aire y sin tiempo,
sin tiempo. Esas ciudades
traspasadas por el grito
de sus puertas
y sus ventanas hambrientas.
5 Estas ciudades del miedo
que habitan la piel del hombre,
estas ciudades extrañas
ancladas al lodo
de los siglos,
como viejas naves.
6 Esas ciudades sin luna
que alargan sus noches
por los rastrojos del tiempo.
CANTO CUARTO
RESPIRAR {repetición}
Detener los pasos,
cerrar los ojos
y mirarse las manos.
Detenerse
a respirar luz, vida.
Detenerse,
cerrar los puños
y escuchar los pasos.
Dejar el grito y respirar el aire.
Detener los ojos,
cerrar las manos
y mirar en los pasos.
Respirar,
detener las manos
y respirar.
Alzar los puños,
luchar por la vida.
Respirar y volver de nuevo al grito.
CANTO QUINTO
UN GRAN ESPECTACULO EN EL CIELO
1 Este viento que entra por mis ojos
va construyendo nidos en mi alma,
este viento
construye nidos,
este viento;
el viento.
Este viento, viajero de los tiempos,
incuba sueños.
2 Me detengo al filo de la locura,
desgarro mis ojos y contemplo
un gran espectáculo en el cielo.
3 El hechicero
gritó mi nombre,
gritó
la forma de mi cuerpo
y mi sombra
se aferró a la vida,
gritó huellas
y surgieron los caminos
que devoran mis pasos
4 En aquel claro de luna,
en aquel grito
que disipa a la locura,
en aquel viento que entra por mis ojos
vi
un gran espectáculo en el cielo.
CARA
B
CANTO 5
DINERO
La ciudad es un grito
que devora los sueños,
un vendaval de ojos
que recorre las calles
y fabrica los mitos.
Hechizado, el hombre
se somete al dinero.
Mirad a ese mendigo,
huérfano del progreso,
perdido entre escombros
mientras estas ciudades
adoran a sus mitos.
Hechizado, el hombre
se somete al dinero.
Hay un extraño brillo
que domina el juego,
un brillo poderoso
y un rumor de metales
que alimenta los mitos.
Hechizado, el hombre
se somete al dinero.
CANTO 4
NOSOTROS Y ELLOS
1 ¿Cómo callar el grito de mis manos?
2 Ellos siempre callados
guardando sus secretos
y nosotros siempre gritando,
gritando nuestro agobio.
3 No, ellos no conocen nuestros nombres,
ni siquiera conocen nuestro rostro.
Ellos sólo conocen nuestras manos.
Nosotros sí conocemos sus nombres,
el rumor de sus pasos y sus rostros.
Pero no conocemos sus frías manos.
4 Nosotros y ellos, somos animales
de distinto rebaño,
sólo animales.
Ellos; animales sedientos
de nuestra sangre,
y nosotros; hambrientos animales
gastando nuestras vidas
a cambio del sustento.
5 Negro y blanco, nosotros y ellos.
Blanco sobre negro, luz entre sombras.
6 Mientras la vida duela en mis ojos
el grito de mis manos ¿Quién lo calla?
CANTO 3
ALGÚN COLOR QUE TE GUSTE
1 Estos muros de tu mente
que retienen al recluso,
estos muros que la vida
ante los sueños levanta.
Estas sombras en los muros
que te miran y te acosan.
Estos muros de la mente
en que se quiebran tus alas.
2 Esos extraños espejos
que mienten sin piedad.
Esos espejos que siempre
te miran y siempre fingen.
Y tú entre esos muros
atado a estos espejos
como un reflejo y sin alas
para alcanzar los sueños.
3 Desde este lugar sin nombre
quedan lejos las estrellas
y apenas se ve la luna,
mas tú puedes elegir
algún color que te guste
y dejar que se derriben
todos los templos del hombre.
Todos los muros del tiempo.
CANTO 2
CEREBRO DAÑADO
1 Este viento que entra por mis ojos
destruye los nidos
de la razón.
2 En noches como estas
admito haber soñado
con la palabra y el verso
desgarrando mis labios.
3 Más allá de las sombras
que devoran al hombre,
en el silencio de los días,
adormecida
sobre el regazo cálido
de las musas, germina la palabra
que habrá de forjar
el canto de los mundos.
4 El hechicero entró en mi mente
pronunciando sus conjuros.
Gritando
mi nombre,
penetró en mi cerebro
y dejó su palabra entre mis sueños.
El hechicero robó
las llaves
que custodiaban los templos del hombre.
5 En noches como estas
admito haber soñado
con la palabra y el verso
desgarrando mis labios.
6 En noches como esta te he pensado.
CANTO 1
ECLIPSE
¿Cómo recoger todas las miradas
en una sola palabra?
Dime, tú que conoces los caminos,
tú que disipas las sombras
con la luz de tu voz, tú que me nombras
en el rumor de tus huellas,
¿cómo atrapar los sueños con mis manos?
Dime, eterno viajero,
tú que conoces esta cara oculta
de la luna, tú que sabes
los conjuros que rompen los hechizos,
tú que eclipsas mi mente,
¿cómo recoger todas las palabras
en una sola mirada?
CANTO FINAL
{a} EL APRENDIZ DE BRUJO
1 El grito de mis manos
se apaga entre las sombras.
2 Estas manos extrañas
como aves de la noche
que gritan a la luna
llena. Manos desnudas
que rompen los espejos;
esos que siempre mienten.
3 El grito de las sombras
detenido en mis manos.
4 El aprendiz de brujo
cruzó por mi cerebro
sembrando su semilla
en las absurdas praderas
donde habitan los sueños.
Cruzó por mi cerebro
el aprendiz de brujo
y mis manos gritaron;
te veré en la cara
oculta de la luna,
allí donde no mienten
los espejos del mundo.
5 El grito de mis manos
se rompe contra el alba.
Pero sin luz de luna,
¿cómo atrapar los sueños
sin perderse en las sombras?
{b} PINK FLOYD
1 La nave emprende viaje a las estrellas.
2 El fluido rosa flota en el viento
y cae sobre mi mente
como una dulce lluvia que excita
los sentidos. La luz se torna espesa,
resbala por mi piel
desatando quimeras.
3 La máquina está en movimiento,
escucha su latido.
4 El fluido rosa flota en el viento
como un destello y cae sobre mi mente.
La música resuena
bajo mi piel y fluye por mis poros
levitando mi cuerpo,
desatando quimeras.
5 Nick golpea sus bombos. Por las cuatro
cuerdas vagabundea Roger Waters.
Los teclados devoran
las manos a Richard
y Syd Barret se esfuma por los cósmicos
senderos que le llevan a la cara
oculta de la luna.
6 David sube a la nave psicodélica
y sus manos desnudan las guitarras.
7 Escucha su latido,
la máquina está en movimiento
8 La nave emprende viaje a las estrellas.
La Cara Oculta De La Luna
se terminó de imprimir
el día 23 de Mayo de 2008,
35 años después de
DARK SIDE OF THE MOON
jueves, 25 de marzo de 2010
jueves, 18 de marzo de 2010
LA PALABRA QUE NO CESA
miguel fernández rivero
LA PALABRA QUE NO CESA
(84 poemigas y un poema)
EDICIONES
El Pájaro Azul
Apdo. 212
41530-Morón de la Frontera
Sevilla
Correo electrónico: mfernanrive@hotmail.com
( c ) Miguel Fernández Rivero
Diseño/Ilustraciones:
( c ) Miguel Fernández Rivero
Cubierta:
Tabla cuneiforme de la fundación
de Babilonia, siglo XVII a. C.
ISBN: 84-609-9443-0
Depósito Legal: SE-0350-06
Mi
agradecimiento
a Luis Eduardo Aute,
por prestarme su palabra
P O E M I G A,
con la que da nombre a los
pequeños poemas de su
libro-disco
Animal.
GRACIAS
LUIS
En enero del año 1992, sin saber el cómo
ni el porqué, surgió el primer poemiga,
sin sospechar siquiera que así se
llamaría pasado el tiempo. Y
sin saber cómo y de qué
forma estas motas de
polvo, migajas de
poemas, se fueron
pegando a la piel
de mis días,
para
convertirse
en este hatillo
de vagamundo
en el que el errante
guardaba todo aquello
que fue abandonado o entregado
al olvido por inservible o insignificante.
Motas de polvo, migajas de poemas que al aproximarse
el final del camino terminarían
convirtiéndose en su gran tesoro.
POEMIGA:
Poema al que por su pequeñez o brevedad
se le considera una miga.
Migaja o miga que se desprende de un
poema y que al ser rescatada del olvido
toma vida propia.
P R Ó L O G O
A veces bueno es desandar el camino jamás andado y sentir en los ojos el sabor de aquellas huellas que nuestros pies nunca llegaron a dejar sobre el polvo de los caminos.
Yo soy el hombre que juega a ser poeta. Yo no soy el poeta, el poeta es un viajero que a veces cruza por estos campos en los que habito, siembra su luz en mis labios y después se oculta entre mis sombras.
Yo soy el hombre, el caminante, el aprendiz de poeta que busca entre las arenas del tiempo el rastro, casi imperceptible, de las huellas del viajero.
Mas hoy, al desandar el camino, en el rastro que dejaron mis propias huellas, vuelvo a encontrar restos, migajas de poemas esparcidas sobre las arenas de mis días.
Esas migajas de poemas son estos POEMIGAS que hoy, en un acto de rebeldía, arrojo a tus ojos.
POEMIGA
Ahí van estas migas
para hormigas
amigas…
y enemigas.
Y a las meigas
alguna migaja
de más.
L. E. Aute
I la palabra gira en el tiempo
L U N A
U N O
La palabra
gira en el tiempo
como un antiguo rito
que jamás se olvida.
D O S
Nunca busques tu imagen
en los espejos,
búscala
en los labios del hombre.
T R E S
No hay silencio que romper,
(el silencio es sagrado)
sólo hay palabras que decir
para llenarlo.
C U A T R O
Siembra la luz en tu voz,
y tus ojos
contemplarán la verdad.
C I N C O
En el inmenso silencio
de estos días,
germinará la palabra
que habrá de forjar
el canto del mundo
S E I S
Jamás retengas
tu voz entre los labios;
déjala en el viento
y serás libre.
S I E T E
Todo el silencio
del mundo
pasa por mi alma.
I I van desgastando la piel del hombre
M A R T E
U N O
Un día
el universo tuvo un sueño
y lo depositó
sobre la piel del mundo.
D O S
El hombre
es un grito
que hiere al universo.
T R E S
Las estrellas
tiemblan de miedo
si el hombre las mira.
C U A T R O
Los días
golpean sin cesar
las costas del tiempo
y van desgastando
la piel del hombre.
C I N C 0
Se han quebrado
los últimos espejos
que sostenían
la imagen del hombre.
S E I S
Acomodado
en el putrefacto sillón
de la opulencia,
el hombre pierde su tiempo
en devorar, ávidamente,
los días de su vida.
S I E T E
Tras el espejo
el hombre tiembla y gime
como un perro sin amo.
O C H O
Los espejos rotos
esparcen sobre el mundo
las ilusiones del hombre.
N U E V E
Los días se rompen
contra el violento filo
de la tarde.
D I E Z
La vida se nos escapa
por las grietas
del tiempo.
O N C E
Tras los muros de la niebla
se encuentra el mañana,
al que, como siempre,
volveremos a llegar
con retraso.
D O C E
El tiempo
araña sin piedad
mi piel.
T R E C E
Por las grietas del tiempo
se nos pierden los sueños.
C A T O R C E
Hoy
sólo es el ayer
del mañana.
I I I hace años que hurgo entre mis huesos
M E R C U R I O
U N O
Hoy vengo
a escribir mi nombre
sobre las arenas
del tiempo.
D O S
Yo soy el leve rumor
de una luz
que cruza el universo.
T R E S
A este mundo
fui arrojado;
mas
aún no sé si existo.
C U A T R O
Con mi mano izquierda
sostengo el silencio
del mundo,
con mi mano derecha
la soledad del hombre.
C I N C O
A veces
la hambrienta noche
cae sobre mí
y devora mi sombra.
S E I S
El silencio
del mundo me envuelve
y ahoga el eco
de mi voz.
S I E T E
Las manos se me pierden
entre los sueños
que pueblan los rincones
de mi vida.
O C H O
Anoche
me hirieron los sueños
con sus frías navajas.
N U E V E
Perdí tanto por los caminos
que hoy
apenas si logro encontrarme
entre mis ruinas.
D I E Z
La noche,
con su invisible mano,
hurga entre mis huesos
buscando mi alma
para devorarla.
O N C E
Tras de mí
(en el oscuro túnel del ayer)
aún se oyen mis pasos,
como la presencia
de un extraño.
D O C E
Sobre el débil borde
de un suspiro
abandono
la piel de mis sueños.
T R E C E
Hace años que hurgo
entre mis huesos
buscando a ese extraño
que llevo dentro.
C A T O R C E
Los recuerdos
son el gusano enorme
que se alimenta
de nuestras vidas.
Q U I N C E
Me afligen más
las noches por vivir
que todos los días
ya vividos.
D I E C I S É I S
Al filo del ocaso
me siento a descansar
las huellas de mis pasos.
D I E C I S I E T E
La vida se me escapa
por los pliegues del viento
y yo aún me pregunto
si existo.
D I E C I O C H O
A veces
dejo este cuerpo en que habito
e intento tocar al hombre
que jamás seré.
D I E C I N U E V E
El universo
fue creado para mí
esta mañana.
V E I N T E
Sobre mi piel llevo
prendido el aroma
de todos mis días.
V E I N T I U N O
Si algún día he de nacer
quiero hacerlo
como todo animal:
completamente desnudo.
I V sólo tengo un dolor y una herida
J Ú P I T E R
E L P O E M A
NADIE
Yo no soy nadie.
Nadie me busque
ni pregunte mi nombre.
No hacedme representar otra cosa.
No busquéis mi cuerpo
junto a ninguna sombra
ni pidáis un rostro
al que atarme.
Nadie me busque
junto a las viejas
estatuas de los hombres,
ni bajo las banderas
de su vana hegemonía.
Por que yo no soy nadie.
Aquí estoy, en medio de la noche,
hombre desnudo
sin nada en mis manos.
Nada me pertenece
y nada tengo.
Sólo tengo un dolor
y una herida,
esa inmensa herida
por la que brota
la sangre de mis noches.
Nadie me nombre, ni me pida versos.
Sólo puedo daros mi sangre
y estas criaturas
nacidas de esas noches.
El sabor de mis lágrimas
es para mí,
me pertenece,
ese es mi gran tesoro,
la posesión
que al ocaso de mis días
me dará la certeza
de haber vivido.
No me pidáis nada más, pues nada tengo,
ni pronunciéis mi nombre.
Nadie me busque;
yo no soy nadie.
V admito haber soñado
V E N U S
U N O
La tarde
huye por los campos
como un animal
herido.
D O S
Yo soy el hombre,
el caminante,
el aprendiz de poeta
que busca entre
las arenas del tiempo
el tenue rastro
que dejaron las huellas del viajero.
T R E S
Yo soy el árbol
y estos versos mis hojas.
Brisa de otoño.
C U A T R O
En noches como estas
admito haber soñado
con la palabra y el verso
desgarrando mis labios.
C I N C O
Yo soy el árbol sin hojas,
peine del viento. El viejo
árbol sin fruto ni sombra
bajo el que sueña el viajero.
S E I S
Nada he perdido,
mi voz hecha palabra
alza el vuelo.
S I E T E
Admito haber soñado
y al soñar vi mis manos
atrapando mis sueños.
O C H O
A veces
la palabra duele
y el alma
es una paloma herida.
N U E V E
Grite el poeta
y cante el pueblo.
Que la voz del pueblo robe
los versos de los poetas
y como piedras
los arroje al viento.
D I E Z
A veces
escucho una voz,
tal vez muy antigua,
que me dice al oído;
tan grande será,
algún día,
la verdad del hombre
que apenas si cabrá
en el ojo de un pez.
O N C E
El hombre
es el incansable guerrero
que lucha contra el tiempo
D O C E
Hoy me duelen los ojos
de buscarme en los espejos
y encontrar siempre
a este animal hambriento.
T R E C E
La carcoma de los días
va devorando mi piel.
C A T O R C E
El viento duele.
En las noches del mundo
ya nadie duerme.
Q U I N C E
Hijos del barro
al filo de la nada,
rumor del Kosmos.
D I E C I S É I S
Yo sólo soy el aprendiz de poeta,
un pobre diablo
perdido en sus quimeras.
D I E C I S I E T E
Sostén mi grito
en tus labios
por un momento
y después,
haciéndolo tuyo,
lánzalo al viento.
D I E C I O C H O
Yo no soy el canto,
ni mi voz es la palabra.
Sólo soy el árbol
que entrega sus hojas
al viento.
D I E C I N U E V E
Mis versos son las hojas
que el viento esparcirá
por las edades del mundo.
V E I N T E
Buscan mis manos
entre las hojas secas.
Rumor de pasos.
V E I N T I U N O
Más allá de las sombras
que devoran al hombre,
en el silencio de los días,
adormecida
sobre el regazo cálido
de las musas, germina la palabra
que habrá de forjar
el canto de los mundos.
V I estos versos tan parecidos a hojas
S A T U R N O
U N O
La luz hace temblar
a las hojas del árbol
donde habitan las musas.
D O S
Retener la luz en sus manos
y devorar las sombras con sus ojos:
trabajos del poeta.
T R E S
Yo soy el árbol
y estos versos
las hojas que adecentan
mi desnudez.
C U A T R O
Vino el viento a mis oídos
y me dejó
el canto de los mundos.
C I N C O
La poesía es ave de luz
que a veces baja
y toca levemente
la piel del alma.
S E I S
Estos versos,
tan parecidos a hojas,
¿qué viento los llevará?
S I E T E
Por las sendas de los sueños
se dilata el eco
de las huellas de las musas.
O C H O
La poesía
tapa las grietas
del alma.
N U E V E
Con la mano del alba,
húmeda y suave,
el universo
desnudó a la noche.
D I E Z
Sobre el mar reseco del heno
las tardes del estío
crujen
como si fuesen a romperse.
O N C E
Mas el fruto del silencio
serán estos versos,
que la luz del tiempo
volverá hojas al viento.
D O C E
Y estas hojas al viento,
tan parecidas a pájaros,
¿sobre qué labios caerán?
T R E C E
Sobre la última piedra
del universo
(horrible agonía)
dormitan mis mariposas.
C A T O R C E
Cuando el poeta calla
se detiene el tiempo.
V I I el rumor de unos pasos
SOL
U N O
En la desnudez del mundo,
dentro de su espejo,
tiembla el hombre.
D O S
De repente
la vida duele en los ojos
y un grito de ira
se ahoga en la garganta.
T R E S
La verdad
sólo es un fantasma
al que cada cual
viste con sus propias ropas.
C U A T R O
En este teatro del mundo
nadie es tan bueno como parece,
ni tan malvado como dicen.
C I N C O
El hombre
cuando envejece
olvida todas sus máscaras.
S E I S
Al ocaso de nuestros días
sólo nos quedará
el rumor de unos pasos.
S I E T E
Estas hojas de otoño
y estos días furtivos
que escapan de mis manos.
E P Í L O G O
LA POESÍA ES PALABRA
L. Eduardo Aute
Miguel Fernández
La poesía es palabra
que hiere al silencio,
que vela despierta
en el pensamiento.
La poesía es palabra
de un niño sediento
que toma conciencia
de que está viviendo.
La poesía es palabra
que vuela en el tiempo,
que mueve las piedras
y besa los cuerpos.
La poesía es palabra
que se vuelve fuego
que debe alumbrar
los caminos nuevos.
Colección: El Errante
nº 1
Miguel Fernández Rivero:
La palabra que no cesa
Este libro terminóse de imprimir
el día 5146
del comienzo de su gestación.
Días
que fueron escribiendo sus versos
a la par
que fueron consumiendo mi tiempo.
LA PALABRA QUE NO CESA
(84 poemigas y un poema)
EDICIONES
El Pájaro Azul
Apdo. 212
41530-Morón de la Frontera
Sevilla
Correo electrónico: mfernanrive@hotmail.com
( c ) Miguel Fernández Rivero
Diseño/Ilustraciones:
( c ) Miguel Fernández Rivero
Cubierta:
Tabla cuneiforme de la fundación
de Babilonia, siglo XVII a. C.
ISBN: 84-609-9443-0
Depósito Legal: SE-0350-06
Mi
agradecimiento
a Luis Eduardo Aute,
por prestarme su palabra
P O E M I G A,
con la que da nombre a los
pequeños poemas de su
libro-disco
Animal.
GRACIAS
LUIS
En enero del año 1992, sin saber el cómo
ni el porqué, surgió el primer poemiga,
sin sospechar siquiera que así se
llamaría pasado el tiempo. Y
sin saber cómo y de qué
forma estas motas de
polvo, migajas de
poemas, se fueron
pegando a la piel
de mis días,
para
convertirse
en este hatillo
de vagamundo
en el que el errante
guardaba todo aquello
que fue abandonado o entregado
al olvido por inservible o insignificante.
Motas de polvo, migajas de poemas que al aproximarse
el final del camino terminarían
convirtiéndose en su gran tesoro.
POEMIGA:
Poema al que por su pequeñez o brevedad
se le considera una miga.
Migaja o miga que se desprende de un
poema y que al ser rescatada del olvido
toma vida propia.
P R Ó L O G O
A veces bueno es desandar el camino jamás andado y sentir en los ojos el sabor de aquellas huellas que nuestros pies nunca llegaron a dejar sobre el polvo de los caminos.
Yo soy el hombre que juega a ser poeta. Yo no soy el poeta, el poeta es un viajero que a veces cruza por estos campos en los que habito, siembra su luz en mis labios y después se oculta entre mis sombras.
Yo soy el hombre, el caminante, el aprendiz de poeta que busca entre las arenas del tiempo el rastro, casi imperceptible, de las huellas del viajero.
Mas hoy, al desandar el camino, en el rastro que dejaron mis propias huellas, vuelvo a encontrar restos, migajas de poemas esparcidas sobre las arenas de mis días.
Esas migajas de poemas son estos POEMIGAS que hoy, en un acto de rebeldía, arrojo a tus ojos.
POEMIGA
Ahí van estas migas
para hormigas
amigas…
y enemigas.
Y a las meigas
alguna migaja
de más.
L. E. Aute
I la palabra gira en el tiempo
L U N A
U N O
La palabra
gira en el tiempo
como un antiguo rito
que jamás se olvida.
D O S
Nunca busques tu imagen
en los espejos,
búscala
en los labios del hombre.
T R E S
No hay silencio que romper,
(el silencio es sagrado)
sólo hay palabras que decir
para llenarlo.
C U A T R O
Siembra la luz en tu voz,
y tus ojos
contemplarán la verdad.
C I N C O
En el inmenso silencio
de estos días,
germinará la palabra
que habrá de forjar
el canto del mundo
S E I S
Jamás retengas
tu voz entre los labios;
déjala en el viento
y serás libre.
S I E T E
Todo el silencio
del mundo
pasa por mi alma.
I I van desgastando la piel del hombre
M A R T E
U N O
Un día
el universo tuvo un sueño
y lo depositó
sobre la piel del mundo.
D O S
El hombre
es un grito
que hiere al universo.
T R E S
Las estrellas
tiemblan de miedo
si el hombre las mira.
C U A T R O
Los días
golpean sin cesar
las costas del tiempo
y van desgastando
la piel del hombre.
C I N C 0
Se han quebrado
los últimos espejos
que sostenían
la imagen del hombre.
S E I S
Acomodado
en el putrefacto sillón
de la opulencia,
el hombre pierde su tiempo
en devorar, ávidamente,
los días de su vida.
S I E T E
Tras el espejo
el hombre tiembla y gime
como un perro sin amo.
O C H O
Los espejos rotos
esparcen sobre el mundo
las ilusiones del hombre.
N U E V E
Los días se rompen
contra el violento filo
de la tarde.
D I E Z
La vida se nos escapa
por las grietas
del tiempo.
O N C E
Tras los muros de la niebla
se encuentra el mañana,
al que, como siempre,
volveremos a llegar
con retraso.
D O C E
El tiempo
araña sin piedad
mi piel.
T R E C E
Por las grietas del tiempo
se nos pierden los sueños.
C A T O R C E
Hoy
sólo es el ayer
del mañana.
I I I hace años que hurgo entre mis huesos
M E R C U R I O
U N O
Hoy vengo
a escribir mi nombre
sobre las arenas
del tiempo.
D O S
Yo soy el leve rumor
de una luz
que cruza el universo.
T R E S
A este mundo
fui arrojado;
mas
aún no sé si existo.
C U A T R O
Con mi mano izquierda
sostengo el silencio
del mundo,
con mi mano derecha
la soledad del hombre.
C I N C O
A veces
la hambrienta noche
cae sobre mí
y devora mi sombra.
S E I S
El silencio
del mundo me envuelve
y ahoga el eco
de mi voz.
S I E T E
Las manos se me pierden
entre los sueños
que pueblan los rincones
de mi vida.
O C H O
Anoche
me hirieron los sueños
con sus frías navajas.
N U E V E
Perdí tanto por los caminos
que hoy
apenas si logro encontrarme
entre mis ruinas.
D I E Z
La noche,
con su invisible mano,
hurga entre mis huesos
buscando mi alma
para devorarla.
O N C E
Tras de mí
(en el oscuro túnel del ayer)
aún se oyen mis pasos,
como la presencia
de un extraño.
D O C E
Sobre el débil borde
de un suspiro
abandono
la piel de mis sueños.
T R E C E
Hace años que hurgo
entre mis huesos
buscando a ese extraño
que llevo dentro.
C A T O R C E
Los recuerdos
son el gusano enorme
que se alimenta
de nuestras vidas.
Q U I N C E
Me afligen más
las noches por vivir
que todos los días
ya vividos.
D I E C I S É I S
Al filo del ocaso
me siento a descansar
las huellas de mis pasos.
D I E C I S I E T E
La vida se me escapa
por los pliegues del viento
y yo aún me pregunto
si existo.
D I E C I O C H O
A veces
dejo este cuerpo en que habito
e intento tocar al hombre
que jamás seré.
D I E C I N U E V E
El universo
fue creado para mí
esta mañana.
V E I N T E
Sobre mi piel llevo
prendido el aroma
de todos mis días.
V E I N T I U N O
Si algún día he de nacer
quiero hacerlo
como todo animal:
completamente desnudo.
I V sólo tengo un dolor y una herida
J Ú P I T E R
E L P O E M A
NADIE
Yo no soy nadie.
Nadie me busque
ni pregunte mi nombre.
No hacedme representar otra cosa.
No busquéis mi cuerpo
junto a ninguna sombra
ni pidáis un rostro
al que atarme.
Nadie me busque
junto a las viejas
estatuas de los hombres,
ni bajo las banderas
de su vana hegemonía.
Por que yo no soy nadie.
Aquí estoy, en medio de la noche,
hombre desnudo
sin nada en mis manos.
Nada me pertenece
y nada tengo.
Sólo tengo un dolor
y una herida,
esa inmensa herida
por la que brota
la sangre de mis noches.
Nadie me nombre, ni me pida versos.
Sólo puedo daros mi sangre
y estas criaturas
nacidas de esas noches.
El sabor de mis lágrimas
es para mí,
me pertenece,
ese es mi gran tesoro,
la posesión
que al ocaso de mis días
me dará la certeza
de haber vivido.
No me pidáis nada más, pues nada tengo,
ni pronunciéis mi nombre.
Nadie me busque;
yo no soy nadie.
V admito haber soñado
V E N U S
U N O
La tarde
huye por los campos
como un animal
herido.
D O S
Yo soy el hombre,
el caminante,
el aprendiz de poeta
que busca entre
las arenas del tiempo
el tenue rastro
que dejaron las huellas del viajero.
T R E S
Yo soy el árbol
y estos versos mis hojas.
Brisa de otoño.
C U A T R O
En noches como estas
admito haber soñado
con la palabra y el verso
desgarrando mis labios.
C I N C O
Yo soy el árbol sin hojas,
peine del viento. El viejo
árbol sin fruto ni sombra
bajo el que sueña el viajero.
S E I S
Nada he perdido,
mi voz hecha palabra
alza el vuelo.
S I E T E
Admito haber soñado
y al soñar vi mis manos
atrapando mis sueños.
O C H O
A veces
la palabra duele
y el alma
es una paloma herida.
N U E V E
Grite el poeta
y cante el pueblo.
Que la voz del pueblo robe
los versos de los poetas
y como piedras
los arroje al viento.
D I E Z
A veces
escucho una voz,
tal vez muy antigua,
que me dice al oído;
tan grande será,
algún día,
la verdad del hombre
que apenas si cabrá
en el ojo de un pez.
O N C E
El hombre
es el incansable guerrero
que lucha contra el tiempo
D O C E
Hoy me duelen los ojos
de buscarme en los espejos
y encontrar siempre
a este animal hambriento.
T R E C E
La carcoma de los días
va devorando mi piel.
C A T O R C E
El viento duele.
En las noches del mundo
ya nadie duerme.
Q U I N C E
Hijos del barro
al filo de la nada,
rumor del Kosmos.
D I E C I S É I S
Yo sólo soy el aprendiz de poeta,
un pobre diablo
perdido en sus quimeras.
D I E C I S I E T E
Sostén mi grito
en tus labios
por un momento
y después,
haciéndolo tuyo,
lánzalo al viento.
D I E C I O C H O
Yo no soy el canto,
ni mi voz es la palabra.
Sólo soy el árbol
que entrega sus hojas
al viento.
D I E C I N U E V E
Mis versos son las hojas
que el viento esparcirá
por las edades del mundo.
V E I N T E
Buscan mis manos
entre las hojas secas.
Rumor de pasos.
V E I N T I U N O
Más allá de las sombras
que devoran al hombre,
en el silencio de los días,
adormecida
sobre el regazo cálido
de las musas, germina la palabra
que habrá de forjar
el canto de los mundos.
V I estos versos tan parecidos a hojas
S A T U R N O
U N O
La luz hace temblar
a las hojas del árbol
donde habitan las musas.
D O S
Retener la luz en sus manos
y devorar las sombras con sus ojos:
trabajos del poeta.
T R E S
Yo soy el árbol
y estos versos
las hojas que adecentan
mi desnudez.
C U A T R O
Vino el viento a mis oídos
y me dejó
el canto de los mundos.
C I N C O
La poesía es ave de luz
que a veces baja
y toca levemente
la piel del alma.
S E I S
Estos versos,
tan parecidos a hojas,
¿qué viento los llevará?
S I E T E
Por las sendas de los sueños
se dilata el eco
de las huellas de las musas.
O C H O
La poesía
tapa las grietas
del alma.
N U E V E
Con la mano del alba,
húmeda y suave,
el universo
desnudó a la noche.
D I E Z
Sobre el mar reseco del heno
las tardes del estío
crujen
como si fuesen a romperse.
O N C E
Mas el fruto del silencio
serán estos versos,
que la luz del tiempo
volverá hojas al viento.
D O C E
Y estas hojas al viento,
tan parecidas a pájaros,
¿sobre qué labios caerán?
T R E C E
Sobre la última piedra
del universo
(horrible agonía)
dormitan mis mariposas.
C A T O R C E
Cuando el poeta calla
se detiene el tiempo.
V I I el rumor de unos pasos
SOL
U N O
En la desnudez del mundo,
dentro de su espejo,
tiembla el hombre.
D O S
De repente
la vida duele en los ojos
y un grito de ira
se ahoga en la garganta.
T R E S
La verdad
sólo es un fantasma
al que cada cual
viste con sus propias ropas.
C U A T R O
En este teatro del mundo
nadie es tan bueno como parece,
ni tan malvado como dicen.
C I N C O
El hombre
cuando envejece
olvida todas sus máscaras.
S E I S
Al ocaso de nuestros días
sólo nos quedará
el rumor de unos pasos.
S I E T E
Estas hojas de otoño
y estos días furtivos
que escapan de mis manos.
E P Í L O G O
LA POESÍA ES PALABRA
L. Eduardo Aute
Miguel Fernández
La poesía es palabra
que hiere al silencio,
que vela despierta
en el pensamiento.
La poesía es palabra
de un niño sediento
que toma conciencia
de que está viviendo.
La poesía es palabra
que vuela en el tiempo,
que mueve las piedras
y besa los cuerpos.
La poesía es palabra
que se vuelve fuego
que debe alumbrar
los caminos nuevos.
Colección: El Errante
nº 1
Miguel Fernández Rivero:
La palabra que no cesa
Este libro terminóse de imprimir
el día 5146
del comienzo de su gestación.
Días
que fueron escribiendo sus versos
a la par
que fueron consumiendo mi tiempo.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
