domingo, 24 de junio de 2018

Del Amor a la Destrucción


  





          miguel    fernández     rivero  

 

 

 

 

 

 

DEL  AMOR  A  LA  DESTRUCCIÓN

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ed. Sin Fronteras

 

 

 

 

 

 

 

 

Colección: Los Cuadernos del Errante

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Textos y dibujo portada:

            Miguel Fernández Rivero

 

Edita: Asociación Poética Cultural “Sin Fronteras”

            Plaza de San Francisco, nº 11

            41530 Morón de la Frontera (Sevilla)

 

Colabora: Planta Baja

 

Imprime: Grafidós

 

ISBN: 978-84-09-01542-9

Depósito Legal: SE 961-2018

 

 

 

 

PROEMIO

 

 

     Mis labios, crispados como puños, quieren destrozar las tablas que rigen la belleza; mas mis ojos, sedientos como labios, sólo quieren la belleza. He aquí la ira de mis ojos, el grito de mis labios, el azote de mis manos.

     Cuando la noche me envuelve parece como si me sumieras en el infinito legado de los siglos.  Como si evocaras todas las palabras y todos los nombres que te forjaron y los dejases caer sobre mí como una grata lluvia.

     Parece como si me hundieras en el tiempo por esos invisibles senderos que me llevan a través de todos tus misterios. Como si dejaras fluir, y vertieras sobre mí, el dulce rumor de las huellas que, sobre tu piel, fueron dejando todos esos amantes que, como yo, te vivieron y te hicieron vivir.

     Parece como si dilataras tu hermosura, igual que la fragancia dilata a la flor en el tiempo, para acariciar las fibras más sensibles de mi ser. Como si se te subiera la belleza a la melodía de tus versos, llenando mis sueños y mis ojos con un amor inmenso y poderoso que me invade y me domina.

     Parece como si atraparas mis ojos en las cálidas redes de tus encantos, como si me robaras el alma con ese misterioso embrujo que me hace soñarte, que me hace vivirte y  amarte por todos los poros de mi piel.

     Cuando la noche me envuelve abres las puertas de las turbias estancias donde habitan las fantasías y entre oleadas de sombras y cálidos reflejos llegas, deliciosa hurtadora de mis sueños, hambrienta a merodear mi lecho dispuesta a devorar los últimos despojos de realidad que le quedan a mi mente, para apoderarte, tras el festín, de esas parcelas inaccesibles a la razón e invadirlas con tu vaporosa e incorpórea forma.

     La poesía me acecha por todos los rincones de la noche, siempre dispuesta a saltar sobre mí para adueñarse de mi voluntad y hacerme su incondicional servidor. Sí yo odio a la poesía, la odio por la servidumbre a la que me somete. Sin embargo y a pesar de ello la amo, la amo por su belleza y por su misteriosa seducción.

    Yo amo a la poesía y la odio a la vez. Y de esta relación amor odio se entabló la batalla entre ella y yo; ella luchando por poseerme y yo peleando por vencerla. Por ello ataqué su joya más preciada, su valor más alto; el soneto. Intenté vencerla puliendo sonetos, y humillarla destruyéndolos. Fue una terrible batalla que nos arrastró del amor a la destrucción.

     Mas cuando la noche me envuelve y el viento se convierte en ese aroma sin tiempo que  me sabe a ella, oigo una voz muy antigua que me invade y que, acariciando mis ojos y mis labios, me cuenta todas las leyendas de los hombres y todos los secretos que los hechiceros vierten en los conjuros con los que nos enamoran o nos destruyen.                             

 




 

P R I N C I P I O                                             La criatura

 

DESSONETO

 

Cuando fieras de amor y tan grito,

esgrimes las espadas y me vences,

 
                                                                                       Julio Vélez

 

 

 

 

 

 POEMA  ATROZ

 

No quiso la paloma ser caballo

y no quiso el caballo ser paisaje,

porque el paisaje quería ser el alba.

 

Alba de un verso roto en el silencio,

ritmo dessonetado entre tus manos

poeta casi muerto, viejo andrajo

de labios desversados y famélicos.

 

Mas la paloma quiso ser un bardo

cargado con sus rimas asonantes

y un verso libre; quiso ser palabra.

 

Poema atroz del mundo, voz del tiempo

atada a la cadencia del sagrado

endecasílabo y al cuarteto vano,

rumor antiguo y ruina del soneto.

 

 

 

 

 

 

 
U N O                                                  Los  buenos  hijos

 

SONETOS

 

Ostofe

 

acaminla tifol dusemeteba

nos digunta lafar inse tifoti

aguina lefa vamiqué qui loti

aquidicanifalan sudi reba

 

robinsi ches a son dilemi leba

zatúnat cadabuz sincebis oti

ensanta ladefoni endedanoti

e quin nebi se sen rus ebas eba

 

eguadiguán sisúltan redirrofe

tiducca cecijof rundemipar

mipara le difeca deladofe

 

cotipazu firrú endemarofe

etotipas endema razafar

¡yenicadanibén! ¡ostofe! ¡ostofe!

 

                          Fernando Merlo

 

 

 

 

 

 

 

LAS CAÍDAS HOJAS

 

 

Las hojas caídas, las marchitas hojas

del árbol de los sueños, alzan vuelo

se agitan y se calman; caen al suelo

hasta que venga un viento y las recoja.

 

Estas hojas marchitas, caídas hojas

de la vida que en último anhelo

sobre la tierra dejan el revuelo

húmedo de la lluvia que las moja.

 

Las hojas, estas hojas amarillas

de mi otoño, furtivas como aves

que escapan de mis labios. Estos versos,

 

esparcidos cual hojas, voz sencilla

dilatada en el tiempo, y esta suave

luz del ocaso; todo mi universo.

 

 
 

¿PALABRA O SUEÑO?

 

 

Hoy duele sin remedio esta herida,

esta vieja herida en mi frente.

Esta herida sangrante es la fuente

de los sueños que buscan la salida.

 

La palabra retorna a la vida

como un fugaz destello de mi mente.

Esta palabra viva, ¿es un puente

que une sueño y voz a esta vida?

 

A veces me pregunto ¿es un sueño

frágil del universo este hombre,

absurdo animal siempre fugitivo?

 

¿Es palabra o es sueño? No es un sueño;

este rumor de pasos es el hombre,

huella y grito del tiempo, y está vivo.

 

 

EL POEMA

 

 

Agazapado entre las sombras, como

huyendo de la luz, frágil silueta

de un sueño que se rompe. Voz secreta

que de las brumas con mis manos tomo

 

y como a un niño alzo en vilo. Verso

que de pronto se vuelve azul paloma,

palabra que refleja mi reverso

y me devora como gris carcoma.

 

Desnudando mis ojos al pasado

por sendas rotas vuelvo derrotado

y me detengo al filo del ocaso.

 

Buscando entre las huellas de mis pasos

de repente se muestra, cual suprema

presencia, ante mis labios el poema.

 

 
  SOLO TIENES TU GRITO                                                                                                                                                                                                                                                

 

 Sólo tienes tu grito y tu silencio      

para romper las sombras y los muros

que retienen tu voz y tus más puros

sueños. Lanzas tu grito de desprecio

 

contra los rostros grises como incendio

devorador, y lanzas tus conjuros

y tus golpes furiosos a un futuro

sin luz, dominio gris de los imperios.

 

Gritando alzas tus puños como hachas

a estos vientos terribles que asolan

la mente de los hombres y sus sueños

 

Tus ojos son la ira que devora

y tus labios el fuego que abrasa

las lóbregas parcelas de los miedos.

 

 

 

SIERVO DE UN DIOS TIRANO

  

Esta noche estoy triste y sin versos

que te pueda escribir.

Con mis manos vacías, ¿cómo vivir

tus mismos universos?

 

Siervo de un dios tirano y perverso

ya no puedo elegir,

pues si la vida y el poema son fingir,

¿cuál será mi reverso?

 

Está triste la noche.

Ya no te quiero, odio tu belleza

como odio mi torpeza.

 

Fieros de amor mis ojos,

solo aman tu palabra. En mis despojos

versos busco esta noche.
 

 

 

HAY DÍAS…

 

 

Hay días sin retorno a la mirada

anclados como viejos barcos. Naves

del olvido varadas en las suaves

brumas del tiempo, cálida morada

 

del ayer. Días rotos en la nada,

días furtivos como extrañas aves.

No hay regreso al presente, no hay llaves,

ni puertas, sólo hay vida atrás dejada.

 

Sólo vida, vestigios del pasado

que amueblan la mirada. Desengaños

que nos siguen o amor siempre guardado.

 

Bajo el polvo, la huella de los años

es la herida de un tiempo retornado.

Y es que al fin sólo hay días extraños.

  

 

 

HE PECADO

 

 

Desde el silencio grito, con mis manos

golpeo la madera de las puertas,

araño con mis ojos las tinieblas

que anudan mis palabras al pasado.

 

Con mis labios azoto los sagrados

muros del templo, rompo las cadenas

que sujetan los versos a las viejas

tablas de la memoria. He pecado

 

lo admito, mas no callo ni detengo

el grito de mis manos aunque sangren

los sueños o se quiebre mi garganta.

 

Hoy me desnudo, salgo a las calles

y rompo, como Blas, todos mis versos.

Pido la paz y pido la palabra.

 
 

 

 

 

 

 

D O S                                                  Los bastardos

 

GAYAS

 

 

 


Para nuestros mayores

La poesía fue un objeto de lujo

Pero para nosotros

Es un artículo de primera necesidad:

No podemos vivir sin poesía.

 

                                               Nicanor Parra

 

 

 

QUÉ DIFICIL…

 

 

Qué difícil se hace

escribir unos versos

de otoño en primavera,

cuando se bate en alas

de júbilo la sangre.

 

Esta tarde de mayo

tiene triste los ojos.

 

Qué difícil se hace

escribir de los sueños,

celebrar la belleza

y el amor, mientras baja

por las calles la sangre.

 

Esta tarde de mayo

tiene triste los ojos.

 

Qué difícil se hace

escribirle al pueblo

de libertad y tierra

si es él quien la paga

con su piel o su sangre.

 

Esta tarde de mayo

tiene triste los ojos.

 

                                                                        

 
 

 

LA  ESTIRPE  MALDITA

 

 

El viento es un lamento

que recorre las calles.

Por los prados del mundo

la estirpe maldita

de la furia y el miedo.

 

Es la era de los signos

y de la luz amable.

 

Violento es el tiempo

que se nutre de sangre

y sueños. Los oscuros

Señores de la ira

esclavos de su miedo.

 

Es la era de los signos

y de la luz amable.

 

Escribir unos versos

como un grito salvaje

sobre los viejos muros

de esta ciudad dormida.

Vomitar nuestros miedos.

 

Es la era de los signos

y de la luz amable.

 

 

 

LOS  HIJOS  BASTARDOS

 

 

Por las calles del grito

vagan los miserables,

esos hijos bastardos

huérfanos del progreso,

esos sucios mendigos.

 

Son días de opulencia

en las urbes del hambre.

 

Criaturas del olvido

estos tristes mortales

excluidos del rebaño.

Cómo escribirle versos

sin herir al mendigo.

 

Son días de opulencia

en las urbes del hambre.

 

Ellos son los vencidos

de estas viejas ciudades.

 Ellos tienden sus manos

limosneando más tiempo.

Mas sólo son mendigos.

 

Son días de opulencia

en las urbes del hambre.

 

 

 

LOS  VENCIDOS

 

 

El viento detenido

en la piedra desnuda.

Sombra del hombre rota

sin voz entre los muros,

nave de los vencidos.

 

No sé escribir versos

para esta vida absurda.

 

El tiempo es un gemido

que por la tierra cruza.

Los hijos de la cólera

con la muerte en sus puños,

mas sólo hay vencidos.

 

No sé escribir versos

para esta vida absurda.

 

El mundo atado al mito

que nos sume en la duda.

 Del viejo imperio brota,

espada y cruz, el culto.

¿Quiénes son los vencidos?

 

No sé escribir versos

para esta vida absurda.


 


 

DENTRO  DEL  JUEGO

 

 

Todos guardan secretos

y olvidan sus promesas.

Todos buscan la plata

mas sólo hayan cenizas

allí donde hubo versos.

 

En estos días extraños

la bestia anda suelta.

 

Merodean los insectos

la vieja calavera

de esta sociedad falsa.

Perdido entre las ruinas

cómo escribir más versos.

 

En estos días extraños

la bestia anda suelta.

 

Estás dentro del juego,

¿qué tal si te revelas

y rompes la baraja?

Coge tu espada y grita

libertad con tus versos.

 

En estos días extraños

la bestia anda suelta.

 


 

 

DESTRUIR  LOS  MITOS

 

 

Es la era de los ídolos,

de las sombras y el miedo.

Nos devora el tumulto

de esta vida urgente

que venera a sus mitos.

 

Cuando el poeta calla

se detiene el tiempo.

 

El hombre es un grito

que hiere al universo.

Es la hora del insulto,

que venga el hereje

y escupa a los mitos.

 

Cuando el poeta calla

se detiene el tiempo.

 

En estos días malditos

¿para qué escribir versos?    

 Hay que romper los nudos

que atan a la gente,

hay que destruir los mitos.

 

Cuando el poeta calla

se detiene el tiempo.

 


 

… ESCRIBIR  MÁS  VERSOS

 

 

Son campo de derrota

estas viejas ciudades

y estas grises criaturas.

Ha crecido el rebaño

tanto que falta mundo.

 

En estos días de furia

cómo escribir más versos.

 

La vida queda rota

por el fuego y el hambre.

Bajo una triste luna

las calles del espanto

se arrastran por el mundo.

 

En estos días de furia

cómo escribir más versos.

 

La sangre se desborda

con un rumor de madres

y de muerte absurda.

Pasan cuatro caballos

por las sendas del mundo.

 

En estos días de furia

cómo escribir más versos.

 

 

 

 

 

 

T R E S                                                    Los hijos malos

 

sonetos

 

 

 

 

 

 

Un ser que no ha vencido al llanto

Sin vergüenza del dolor

Lacerante del silencio

Que prolonga su agonía hasta el infinito

Oh lucha de titanes en las sienes

Oh maravilla de la corrupción

Oh perfil perfecto del desastre

Perfección monstruosa

Caballero lo dijo

Oh agonía perfecta del soneto.

 
                                                                          Leopoldo María Panero

 

 

 

 

 

 

 

L L U V I A       S O N O R A

   ₤ Ʊ ⌂ ♂ ∆     §  π   ¤ 

 

 

₤ ∆    ♀ ∆ ₤ ∆ ¤ ∆    h∆    ₤ ₤ ◊ ∞ ∆ Ω ,  dilatada

¥    §π¤ ∆,    ∆ ₤ ◊ ∞ ¤ ◊      lluvia

Ω ◊    ♀ ¤ ♂☻∆ ⌂ ◊ ¤ ∆.    H∆    ₤ ₤ ◊ ∞ ∆ Ω  como

₤ Ʊ z    ☼Ʊ◊    ♂ π ⌂ ∆ Ω ◊   ☻♂    ♥∆§∆.  H∆  venido

 

₤∆    ♀ ∆ ₤ ∆ ¤ ∆,    Ω ◊ § π Ʊ Ω ∆    ¥  enamorada,

h Ʊ☻◊ Ω ∆☻◊ π Ψ ◊    f ¤ ∆ ∞ ♂ ₤    ¤    ₤∆  zubia,

Ψ ¤ ∆ π § ♀ ∆ ¤ ◊ π Ψ ◊    ♥∆Ʊ Ω ∆ ₤    ∆ ₤    ☼Ʊ ◊  ☻◊  asomo

¥        h ∆ § Ψ ∆    ♀ ◊ ¤ Ω ◊ ¤    ◊ ₤  sentido.

 

H∆    ⌂ ◊ π ♂ Ω ,    h∆    ₤ ₤ ◊ ∞ ∆ Ω       hermosa

♀ ∆ ₤ ☻ ∆    ¥    ◊ π    ☻♂    ∆ ₤☻∆    § ◊    h ∆  posado.

    ₤ ₤ Ʊ ⌂ ♂ ∆    §π¤∆,    ₤ ∆    palabra,

 

h ∆    ₤ ₤ ◊ ∞ ∆ Ω    ¥    π    h ∆ ¥    ⌂ ◊ ¤ §    π ♂  prosa

☼ Ʊ ◊    § ♂ ¤ ⌂ ∆    ♀ ∆ ¤ ∆    ∆ Ψ ∆ ¤ ₤ ∆.   ☻◊   h ∆  tocado,

π    § Ʊ    z ∆ ¤ ♀ ∆    Ω ◊    Ω ∆☻∆,    ₤ ∆    palabra.

 

 

 

 

 

COMO HOMBRES LIBRES

 

 

Los versos tristes de los tristes hombres.

Los tristes hombres de los versos tristes.

Los tristes versos de los hombres tristes.

Los versos tristes hacen tristes hombres.

 

Los hombres tristes de los tristes versos.

Los tristes versos hacen hombres tristes.

Los hombres tristes de los versos tristes.

Los hombres tristes hacen tristes versos.

 

Los versos fueron tristes como hombres,

como hombres haciendo versos tristes,

y los hombres dejaron de hacer versos.

 

Y los versos dejaron de ser tristes

y dejaron de ser tristes los hombres,

como hombres libres, como libres versos.

 

 

 

 

 

 

 

SIEMPRE QUISE YO ESCRIBIR UN SONETO CON ESTAS TORPES MANOS

 

 

Desde hace ya bastantes años quiero

escribir un SONETO, mas mis manos,

herramientas inútiles que sólo

sirven para el trabajo, no me ayudan.

 

Hace tiempo que intento yo escribir

un SONETO, un SONETO muy hermoso;

escribir por ejemplo: estoy sentado

al filo de la noche. Con sus dulces

 

fauces de musa, el sueño me devora.

Alzan su vuelo las doradas aves

disipando las sombras con sus alas

 

de espuma, aves extrañas que habitan

mis ojos. Siempre quise yo escribir

un SONETO con estas torpes manos.

 

 

 

 

 

 

¿SUEÑO?

 

 

Esta herida

en mi frente

es la fuente

-la salida

 

a la vida-

de mi mente.

¿Es un puente

esta vida?

 

¿Es un sueño

este hombre

fugitivo?

 

No es un sueño;

es el hombre

y está vivo.

 

 

 

 

 

 

 

EL VERSO ROTO

 

 

Verso vorse ver sorve.  Este es el verso

roto otro toro rot orot ya roto

ignoto otongi igtono de mi ignoto

reverso osrever so verre reverso

 

voto tovo ovot otvo y es el voto

perverso osverper  so verper perverso

anverso soveran so que en mi anverso

anoto otona onota otano anoto.

 

Diverso osverdi sover. Yo, diverso,

grito togri ogrit groti soy el grito

callado llaca lloca da callado

 

amado odama amoda de este amado

rito roti trio tiro irto orti rito

verso vorse ver sorve que es el verso.

 

 

 

 

 

 

 

SONETO  VEINTE

 

 

La mirada de los otros

es el grito que nos hiere,

es la luz que nos destroza,

es el golpe; la mirada

 

de los otros. La mirada,

es el fuego de los otros,

es la ira que nos abrasa;

la mirada de los otros.

 

La mirada de los otros

soy yo roto y vencido

como el ave de los sueños,

 

de los sueños ya sin alas

ave sin voz y sin manos

como un muñeco de paja

 

devorado por el fuego

de la mirada;

la mirada de los otros.

 

 

 

SOBRE LA PIEDRA

 

 

El tiempo nos habita y nos traspasa.

Cada muerte tiene su cuerpo

y cada cuerpo es templo

de la palabra.

 

Se nos escapa

la vida en dulce vuelo.

La efímera palabra al viento

retorna como el hombre a la nada,

 

Somos la hoja

del árbol que se agita,

el rumor de unos pasos en la arena.

 

Grito somos y el tiempo nos derrota,

la muerte está escrita

sobre la piedra.

 

 
 

 

 

 

 

 

F I N                                                               El hereje

 

 

SONETRI

 

 
 

 

 

 

abrazo del poema para abrazar la nada
 
                            Leopoldo María Panero

 

 

 


 

 

 

LAS MUSAS

 

 

            Al filo de la noche estoy sentado.

El grito de la piedra, la escondida

caverna del silencio donde anida

el pájaro azul y al otro lado

el Parnaso, el valle del sagrado

arroyo de las ninfas. La invadida

estancia de los sueños encendida

y yo al filo del alba derrotado.

Cada noche espero que me invada

esa luz de las musas. Pido ayuda

a Calíope, hermosa y deseada.

Convoco a las náyades, desnudas

con sus gráciles cuerpos, a la danza;

mas les asusta esta noche muda.                               

            El tiempo pasa y sólo añoranza

en los ojos nos queda. La delgada

línea de esta noche que avanza,

el grito de la piedra y de la nada

y este miedo, este miedo al pasado.

La vida nos acecha con su espada.

Hoy el tiempo retorna derrotado

al limo primigenio.  Un relieve,

el rumor de las huellas de las nueve,

me queda. Yo admito haber soñado,

mas el fruto de un sueño es tan breve

como esa frágil luz que nos traspasa.

Tan breve son los sueños si la brasa

del alba en agua torna a la nieve.                                                     
 
              Esta extraña materia, esta casa

que me habita, esta piedra y este grito

que al silencio retorna. Este rito

de los labios, incendio que arrasa

la estancia de los sueños. Yo maldigo

a los mitos. Mis manos ya sin sombra

golpean la palabra que las nombra

y destrozan los versos que yo escribo.

Llega un rumor de pasos por las hojas

que agitan el camino de las musas.

Mas el poema se quiebra en la boca

como un sueño sin luz. Soy el hereje

y he pecado, lo admito. Las criaturas

de la noche regresan a las fuentes.                

      

 

 

 

 

 

 

EPÍLOGO

 

 

 

                                                                                                ... y se hizo aullido, flor de la ira en los labios del hombre, que en viento atroz destrozó las catorce piedras sagradas de la pira donde, aún hoy, arden los poetas.

Y entonces la palabra, traspasando el silencio, se hizo verso...

 


 

 

Se acabó de imprimir

el 15 de mayo de 2018,

7 años después de que

las plazas de España se llenaran

con la Indignación del pueblo

bajo la consigna;

Democracia real, Ya.

 

 

 

 

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